Para aprender a comprender, hay que enseñar al lector a poner en juego habilidades de pensamiento de alto nivel

Metacognición y lectura

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En esta entrada, defiendo la importancia de tres destrezas intelectuales para el desarrollo de la comprensión lectora: el pensamiento divergente, el convergente y la metacognición. En consecuencia, me propongo justificar la necesidad de integrar dentro del currículo académico de Educación Primaria, aquellos programas de desarrollo de la comprensión lectora que contemplen la enseñanza-aprendizaje de dichas destrezas.

En primer lugar, en la escuela se crean lectores con pensamiento divergente -una habilidad de pensamiento de alto nivel que es producto de la capacidad creativa- cuando al programar en la escuela se contempla el impulso de la capacidad de los alumnos para autocuestionarse permanentemente durante la lectura del texto. De ese modo, los estudiantes aprenderán a plantearse a sí mismos preguntas durante el proceso que siguen para construir significado, utilizando para ello estrategias que les ayudan a generar hipótesis previas variadas, ideas originales, u opciones distintas de inferencias, o alternativas de comprensión al significado que el texto les va ofreciendo. En consecuencia, el currículo escolar en Educación Primaria debe incluir como un elemento de la enseñanza de la comprensión lectora el que los estudiantes aprendan estas destrezas cognitivas.

Creatividad y comprensión lectora

En segundo lugar, en la escuela se forman lectores competentes con pensamiento convergente, cuando se enseña a los estudiantes a contrastar sus ideas previas con lo que dice el texto, o a sintetizar aquellos hechos e interpretar ideas o conocimientos que han construido durante el proceso estratégico de comprensión lectora. De otro modo, este tipo de pensamiento ocurre cuando los lectores explican, interpretan o intentan resumir, contrastar o comparar los conocimientos que han adquirido. Por tanto, la programación de la enseñanza de la lectura en los centros escolares deben igualmente dar respuesta a la necesidad de desarrollar en los estudiantes de esta etapa educativa esas habilidades intelectuales.

Una primera conclusión a tener en cuenta: El pensamiento divergente y el convergente conforman de hecho la conducta creativa de muchas personas -y la de los lectores también- dado que están habituados a manejar de un modo frecuente y alternativo esos dos tipos de pensamiento, en una especie de conjunción y mezcla de ideas antiguas con ideas nuevas.

En tercer lugar, aunque la combinación de la enseñanza de pensamiento divergente y convergente es ya en sí un recurso educativo potente para desarrollar la capacidad lectora, es necesario añadir en el currículo escolar una nueva destreza que la investigación actual señala como esencial para mejorar dicha capacidad en nuestros alumnos: la metacognición.

Los lectores metacognitivos se caracterizan por su habilidad para manejar estrategias de planificación, supervisión, control y regulación del proceso de comprensión lectora que llevan a cabo. Así, estos estudiantes son conscientes de que están utilizando estrategias para establecer predicciones, conexiones con sus ideas previas, plantearse preguntas, recuperar el significado perdido, y reflexionar sobre el sentido del texto que están leyendo. Además, saben cuándo y por qué utilizar aquellas estrategias más adecuadas al logro de la comprensión. Por tanto, y dado que la metacognición debe enseñarse en la aulas al mismo nivel que el pensamiento divergente y el convergente, esta habilidad reguladora de la comprensión lectora debe estar también en la programación escolar.

Concluir finalmente, que la enseñanza de estas tres destrezas de pensamiento en la escuela está suficientemente justificada desde el ámbito de la Psicología Cognitiva. Entre otras fuentes, destacamos los trabajos de Brown (1980, 2006); Alonso (2005); Burón (1996) y Rothstein (2012). Por nuestra parte (Calero, 2011), hemos hecho la propuesta de un Plan Anual de desarrollo y evaluación de seis estrategias de comprensión lectora -“hacemos predicciones, clarificamos el significado, hacemos conexiones, me hago preguntas, visualizamos o imaginamos y resumimos”-, que recoge el aprendizaje de estos tres tipos de pensamiento – divergente, convergente y la metacognición- asociados a los procesos de comprensión lectora del alumnado de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria.

Andrés Calero
acalero1@comprension-lectora.org

-Alonso, J. (2005). Claves para la enseñanza de la comprensión lectora. En Revista de Educación, 2005, 63-93.
-Brown, A.L. (1980). Metacognitive development and reading. En R.J. Spiro, B. C. Bruce & W.F. Brewer (eds). Theoretical Issues in Reading Comprehension , 458-482. New Jersey: Erlbaum.
-Brown, A.L., Palinscar, A.S., Armbruster, B.B. (2006) Instruction comprehension-fostering activities in interactive learning situation. En Ruddel & Unrau (eds) Theoretical Models and Processes of Reading, 780-809. International Reading Association.
-Burón, J. (1996). Enseñar a aprender: Introducción a la metacognición. Bilbao: Mensajero.
-Calero, A. (2011). Cómo mejorar la comprensión lectora. Estrategias para lograr lectores competentes. Wolters Kluwer. Madrid.
-Rothstein, D. & Santana, L. (2012). Make just one change. Teach students to ask their own questions. Harvard Education Press. Cambridge.

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