¿Estrategias, o habilidades de comprensión lectora?

Estrategia de clarificación del significado de palabras ©comprension-lectora.org. Imagen insertada con autorización de depositphotos.com

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El aprendizaje de estrategias de comprensión lectora es un proceso laborioso y dependiente de la edad y de las experiencias de lectura que se den en las aulas. La puesta en práctica de programas de instrucción que las desarrollen en Educación Primaria a lo largo de toda esta etapa educativa posibilitaría el desarrollo del “conocimiento metacognitivo” y la “regulación” de la comprensión lectora en dos fases:

  1. En una primera, y durante el uso de las mismas (conocimiento procedimental) los lectores se irían apropiando de un modo consciente y esforzado de los conocimientos referidos al “qué” de esas estrategias (conocimiento declarativo), y al “cuándo” y “porqué” elegirlas para comprender un texto (conocimiento condicional).
  2. Con el tiempo y la práctica, en una segunda fase esos conocimientos se afianzarían para posibilitar un uso de las estrategias de comprensión lectora cada vez más espontáneo y automático.

Este “recorrido de aprendizaje” que los estudiantes deben transitar para convertirse en lectores autorregulados, explica las diferencias entre dos términos que, de un modo confuso e intercambiable, se utilizan a veces en la literatura pedagógica: “estrategia” y “habilidad”.

Las estrategias son conductas que exigen el esfuerzo cognitivo deliberado y consciente del lector para comprender un texto, mientras que las habilidades lectoras devienen en conductas cognitivas fluidas y automáticas durante el proceso de comprensión del texto. Así, un alumno que se inicia en el aprendizaje de estrategias, como puede ser “autocuestionarse” sobre aspectos del contenido de un texto, está utilizando una estrategia de comprensión lectora de un modo premeditado, consciente, y laborioso.

Con la experiencia lectora, la utilización recurrente de esa estrategia (en función de la mayor o menor dificultad del texto) devendría en habilidad, como una conducta lectora puesta en acción de un modo natural y automático. Esta incidencia de la dificultad del texto es funcional, dado que un lector adulto que, por ejemplo, esté leyendo un texto sobre física cuántica, y una noticia sobre el estado de circulación de su ciudad, va a tener que utilizar estrategias de un modo consciente y laborioso en la primera lectura para lograr entenderla, y más habilidades automáticas de comprensión lectora en la segunda. Es en este sentido autores como Paris, Lipson & Wilson (1983) definen las estrategias lectoras como “habilidades en curso”, que llegan a ser tales a lo largo, o al final de ese “recorrido” de aprendizaje que hemos mencionado anteriormente. Estos autores reafirman la idea de que una misma destreza puede ser una estrategia o una habilidad, en función de la experiencia lectora y el nivel de dificultad de un texto.

Paris, S.G., Lipson, M.Y., & Wixson, K.K. (1983). Becoming a strategic reader. En Contemporary Educational Psychology, (8), 293-316.

A. Calero

@acalero1

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