La estrategia “visualizamos o imaginamos”

 

 

 

 

Póster de la estrategia “Visualizo o Imagino”. Imagen insertada con autorización de depositphotos.com

“Si no lo visualizo, no lo entiendo”

            (Albert Einstein)

Un programa de instrucción en habilidades lectoras quedaría incompleto si no incluyera el aprendizaje de esta estrategia básica en muchos actos de conocimiento. Con ella, los lectores manifiestan su habilidad para elaborar representaciones visuales en su mente sobre lo que está leyendo, con el concurso de logo escaneado 2cualquiera de los cinco sentidos. Dichas representaciones visuales reflejan o caracterizan las ideas del texto. Su utilización transforma a los alumnos de lectores pasivos en lectores activos que llegan a tomar conciencia de que esta estrategia incrementa su motivación e implicación en la lectura y mejora su nivel de comprensión lectora.

“Visualizar” es también una destreza propia del pensamiento inferencial, y su uso supone para el lector de Educación Primaria relacionar el contenido del texto con ideas o experiencias previas para crear una representación personal del significado, lo que constituye una aportación cualitativa importante al conjunto de las demás estrategias en términos de recursos cognitivos, así como al desarrollo de su capacidad de aprender a comprender. En otras palabras, visualizar, o crear imágenes en nuestra mente durante la lectura, es decir, “ver con el ojo de la mente”, es una respuesta cognitiva interna del lector y una condición necesaria para mejorar los procesos de pensamiento vinculados a la comprensión de textos. De acuerdo con Keene & Zimmerman (2007), los lectores expertos crean imágenes mentales de un modo espontáneo y deliberado antes, durante y después de la lectura, que emergen de los cinco sentidos, así como de las propias emociones, y que están ancladas en los conocimientos, ideas y experiencias previas del lector.

Los datos que la investigación aporta plantean que, mediante una adecuada instrucción, los estudiantes pueden llegar a dominar esta estrategia, tanto en el proceso de generación de imágenes, como en la gestión de las mismas para mejorar su comprensión lectora. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Sevilla, Ávila (2001) se propuso analizar la incidencia de la enseñanza explícita de esta estrategia en el nivel de comprensión lectora, utilizando para ello una muestra de alumnos que aprendían inglés como lengua extranjera. Sus resultados confirmaron la hipótesis experimental que se planteó. Los alumnos que habían llevado a cabo un entrenamiento específico en creación de imágenes mentales mientras leían, superaron en resultados de comprensión a los del grupo de control.

Se plantea que los lectores que visualizan imágenes al leer tienen más capacidad de recuerdo del texto que aquellos alumnos que no lo hacen, posiblemente porque estos últimos suelen estar más acostumbrados a deslizarse por la superficie del texto de un modo automático, perdiéndose así la gratificante y constructiva experiencia de verse inmersos en ese mundo de representaciones que la lectura sugiere.  

¿Cómo visualizamos al leer? Al implicarnos en la lectura a partir de las sensaciones que la información del texto sugiere, comenzamos a dar sentido a lo que leemos y a crear una “imagen más completa del significado del texto”, haciendo que la lectura sea más motivante y satisfactoria. Así, por ejemplo, cuando un autor habla de la primavera, un lector estratégico puede visualizar árboles frondosos de distintos colores o, junto a esa imagen, puede también evocar el olor de la hierba del campo o percibir el tacto pegajoso de la jara, etc. De otro modo, los estudiantes mezclan las palabras del autor con sus conocimientos, vivencias e ideas previas, para inferir una representación elaborada del significado que incrementa la comprensión del texto, creando un “cuadro personal” de la experiencia lectora. Ocurre, además, que los niños se ofrecen con facilidad, interés y entusiasmo, a la tarea de describir después esas imágenes visuales, dibujarlas, o ilustrarlas.

De acuerdo con Kelley & Clausen-Grace (2010), visualizar nos transporta a otro tiempo, a otro espacio, e incluso nos sitúa en el lugar de otra persona, nos motiva a leer  e incrementamos nuestra competencia lectora. En resumen, cuando en las aulas de Educación Primaria promovemos el uso de esta estrategia, los alumnos:

  • Se implican e involucran más en la lectura transformando las palabras del texto en imágenes, sonidos, sensaciones y sentimientos.
  • Plantean conexiones entre lo que dice el texto y su propia experiencia.
  • Disfrutan leyendo.
  • Recuerdan lo que leen.
  • Mejoran su nivel de comprensión lectora.

Como con el resto de estrategias, son cuatro los pasos esenciales a contemplar en el proceso de transferencia a los estudiantes de la responsabilidad en el manejo de esta destreza lectora:

  1. Una actividad introductoria de reflexión en voz alta por parte del docente, en la que los alumnos descubren lo que significa visualizar, y puedan además percibir que esta estrategia les ayuda a mejorar la comprensión de lo que leen.
  2. Una tarea de modelado y demostración explícita del uso de esta estrategia que realiza el docente con la lectura de un texto corto.
  3. Actividades supervisadas por el profesorado de aplicación práctica de la estrategia por grupos, o individual.
  4. Situaciones prácticas en las que los lectores puedan individualmente reflexionar y autoevaluar el uso que hacen de esta destreza lectora.

@acalero1

Ávila López, J. (2001). La incidencia de las imágenes mentales en la comprensión lectora en una L2. En Elia, (2), 37-48. Universidad de Sevilla.

Keene, E.O. & Zimmermann, S. (2007). Mosaic of thought. The power of comprehension strategy instruction. 2nd edition. Heinemann.

Kelley, M.J. & Clausen-Grace, N. (2010). Guiding students through expository text with text feature walks. En The Reading Teacher, 64 (3), 191-195.

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