¿Me toca leer a mí, profe?…

© jramonele.blogspot.com

logo escaneado 2

 

-!Es tu turno de lectura Pedro! le indicó el profesor.

-¿Me toca leer a mí, profesor?

Pedro estaba algo despistado, y comenzó a leer en el párrafo equivocado, el que no le correspondía. Ante alguna que otra risa de sus compañeros, y la recomendación de su profesor para que estuviera más atento a la lectura, Pedro retomó su turno de lectura en el párrafo correcto.Su lectura algo nerviosa, le generó algunos errores de reconocimiento de determinadas palabras del texto, que inmediatamente fueron corregidas por su profesor, u otro compañero que levantaba el brazo para hacer ver que no las leía bien.

En esta entrada, me propongo reflexionar sobre esta práctica de lectura tradicional, sobre el escenario de esta estrategia de enseñanza que se conviene en denominar “turno de lectura“, un lugar común todavía en muchas de nuestras aulas.

Mi objetivo no es otro si no el de plantear la necesidad de su eliminación, de su absoluta desaparición dentro del paisaje didáctico de los procedimientos metodológicos de mejora de la competencia lectora.

Como alumnos, muchos de nosotros hemos sufrido el turno de lectura. A veces se nos asignaba previamente un párrafo a leer, y en otras ocasiones leíamos el que nuestros profesores determinaban ocasionalmente de un modo aleatorio. Uno tras otro, leíamos hasta que el texto se terminaba.

Los problemas que generan estas prácticas lectoras son numerosos, y los beneficios inexistentes.

Razones para eliminar el turno de lectura de las prácticas de lectura

a) Los alumnos  suelen leer el texto  “en frio”

Comenzar a leer, exige por parte del estudiante una puesta a punto, un “precalentamiento”; es decir, poner  en juego antes de leer herramientas de la mente que le ayuden a comenzar a construir significado sobre el texto que tiene delante. Sin un vistazo, o reflexión previa sobre su contenido, a los lectores se les priva del uso de determinadas estrategias cognitivas de comprensión lectora esenciales, como por ejemplo la activación de sus conocimientos o ideas previas sobre el texto, una hipótesis sobre el posible contenido que va a leer, o el fijarse un propósito de lectura que pueda controlar posteriormente. Es decir, no realizan un calentamiento anterior a la lectura, un “paseo por las pistas externas de significado” del texto (ver prever el texto), que sin duda ejerce una función de “enganche” y motivación con lo que leerán posteriormente.

©blogs.20minutos.es

b) Bastantes alumnos no se sienten cómodos en una situación de lectura en voz alta  en el aula.

En el origen de esa situación poco confortable, suelen estar las críticas o correcciones que soportan algunos lectores; tanto por parte de sus profesores, como de sus propios compañeros cuando leen mal una palabra, o cuando muestran un bajo nivel de fluidez lectora.

c) Muchos lectores son proclives a buscar la “porción de texto” que les corresponderá mientras los demás leen, ignorando la comprensión de la parte de lectura que no es de su responsabilidad

Esa misma situación de olvido e ignorancia del significado de lo que se está leyendo en el aula, ocurre cuando previamente el estudiante conoce antes “su fragmento del texto” a leer.

d) Son muchos los docentes que son conscientes de la ineficacia de esta práctica de lectura

Lo rutinario de este procedimiento supuestamente didáctico, y la ausencia de resultados de mejora de la comprensión lectora en el caso de muchos alumnos, genera en bastantes docentes la conciencia de que sus alumnos terminan acostumbrándose a “ladrar el texto”, y la convicción de la inutilidad de estos procedimientos de mejora de la competencia lectora.

En consecuencia, podemos concluir que la comprensión del texto suele ser una extraña consecuencia del “turno de lectura“. Existen, sin embargo, otras alternativas de prácticas significativas de lectura en el aula que buscan la participación activa del alumnado, el manejo de estrategias cognitivas y metacognitivas con vistas al logro de la comprensión lectora, sobre las que nos detendremos en una nueva entrada, tales como la lectura en voz alta por parte del docente, la lectura compartida, la lectura en parejas, o la lectura silenciosa. 

A. Calero

TWITTER

 

@acalero1

 

 

 

 

7 comments for “¿Me toca leer a mí, profe?…

  1. Jenny Gil
    29 diciembre, 2013 at 02:52

    Creo que el truco está en el cómo se promociona la lectura. Leí con mis estudiantes de 5to grado un libro motivacional (La culpa es de lavaca) ya hace algunos años. Y fue una expericnia maravillosa, creo que no hay que imponer el turno de lectura, sino jugar con que se interesen y puedan participar libremente abriendo la invitación (no como imposición) a los que les cuesta más esta actividad. Es mi humilde opinión desde mi experiencia.

    Jenny

    • acalero1
      29 diciembre, 2013 at 16:26

      Gracias Jenny por tu comentario.

      Como bien comentas, el llamado “turno de lectura” debería ser un espacio de diálogo y construcción compartida de significado, en el que el docente, como un lector experto, enseñe a sus alumnos a dar sentido a esa actividad, mostrándoles cómo utilizar estrategias lectoras que les faciliten la comprensión del texto y su autonomía al leer.

      Saludos

      A. Calero

  2. ANA LAYZA
    5 febrero, 2014 at 16:29

    ESTOY INTERESADA EN ADQUIRIR SU LIBRO SOBRE CÓMO MEJORAR LA COMPRENSIÓN LECTORA. ESTRATEGIAS PARA LOGRAR LECTORES COMPETENTES. NECESITO INFORMACIÓN SOBRE CÓMO ADQUIRIRLO.

    • acalero1
      5 febrero, 2014 at 16:56

      Hola Ana, puedes adquirirlo en cualquier librería que disponga de sección de educación, o bien en la web de la editorial del libro (Wolters Kluwer), o en Amazon. !Saludos! A. Calero

  3. Verónica
    6 diciembre, 2014 at 16:14

    El libro lo leí hace tiempo y es maravilloso. Como docente me abrió nuevas pisibilidades para trabajar la lectura con mis alumnos. Gracias

    • acalero1
      6 diciembre, 2014 at 16:26

      Gracias a ti Verónica. Un placer pensar que te ha servido. Andrés

Deja un comentario