La pirámide narrativa, una estrategia de resumen de textos narrativos

En esta entrada, nos detendremos en el desarrollo del conocimiento de la estructura de los textos narrativos en los alumnos de Educación Primaria, como un conocimiento metacognitivo de planificación, y resumen de la lectura (Calero, en prensa). A los docentes nos debe preocupar que los estudiantes se familiaricen con la diferente conformación de la escritura de los textos que leen. De ese modo, llegan a reconocer fácilmente las peculiaridades de los dos tipos básicos de textos que en la escuela se utilizan: narrativos o expositivos.
En el caso de los textos narrativos, una de las estrategias de enseñanza para instruir en el resumen, es el uso de organizadores gráficos que clarifican a los estudiantes su estructura interna: personajes, contexto, asunto, desenlace. Y uno de los más utilizados es la pirámide narrativa (McLaughing, 2009). En comparación con otros lectores que no hayan tenido la oportunidad de aprender a manejar organizadores gráficos, los estudiantes que hacen un uso estratégico de este tipo de representaciones para elaborar sus resúmenes, son más capaces de controlar la cohesión del texto, elaboran mejor una representación mental de texto-base, comprenden mejor, y escriben sus resúmenes de un modo más estructurado.
Con respecto a los textos expositivos, este tipo de representaciones es más variable. El conocimiento que puede alcanzar un lector sobre la estructura de un texto de carácter secuencial, que sigue un proceso temporal, no es transferible a otra de tipo descriptivo que, esencialmente, nombra o define los atributos de una realidad cualquiera, la sitúa en el espacio y el tiempo y la califica de un modo más o menos objetivo.
¿Cómo trabajar la pirámide narrativa?
La pirámide narrativa ayuda al lector a:
a) Presentar de un modo ordenado la secuencia de los elementos de la estructura de una narración: los personajes, el lugar o contexto donde se desarrolla, el problema que se plantea, las tentativas de solución del problema, y el desenlace.
b) Hipotetizar y aventurar un resumen del texto, obligándole a sintetizar en un número concreto de palabras todo aquello que caracteriza el contenido esencial de cada elemento estructural del texto.
Desde un enfoque de enseñanza directa de estrategias, en una primera fase el docente es el responsable de mostrar el sentido y la utilización de este organizador gráfico. Los alumnos van a ser observadores e imitadores del modelo y la conducta lectora de su profesor, mientras éste reflexiona en voz alta sobre los elementos de la estructura interna de un texto narrativo. Para ello, el docente verbaliza sus pensamientos en una sesión de grupo-clase, mostrándoles de un modo explícito cómo él mismo maneja dichos elementos, como auténticas pistas significativas que le van a ayudar a hacer predicciones sobre el contenido-resumen de la lectura que lleva a cabo, y a confeccionar la pirámide. Posteriormente, en una segunda fase, en actividades de trabajo en grupos, se transfiere a los alumnos la responsabilidad de la “lectura” y utilización del organizador gráfico, para que aprendan de un modo compartido que la información que obtienen de los componentes de la estructura narrativa pueda servirles para hipotetizar sobre las ideas principales que encierra el texto, e incluso adelantar un posible resumen inicial del mismo.
1ª Fase:
Inicialmente, para que los estudiantes aprendan a manejar éste u otro tipo de organizadores, es el docente quien, como un lector experto y reflexionando en voz alta mientras lee, debe inicialmente mostrar a sus alumnos cómo él utiliza en la práctica esta representación gráfica, centrándose en incluir el número exacto de palabras exigidas que describen el contenido de cada uno de los elementos narrativos que componen la pirámide (ver figura y plantilla). Posteriormente, una vez completada la pirámide, el profesor acabará su trabajo planteando un pequeño resumen que tenga en cuenta lo incluido en cada elemento estructural de la pirámide y sus conocimientos previos.
En función de la extensión del texto elegido por el profesor, la actividad de trabajo puede desarrollarse en una o varias sesiones, en diferentes días. Con todo el grupo-clase, comienza distribuyendo a los alumnos la plantilla de la pirámide narrativa (se adjunta al final un modelo), explicándoles el significado y la importancia que ésta tiene para hacer un buen resumen, y haciendo la observación de que cada escalón de la pirámide sólo puede rellenarse con un número determinado de palabras, uno, dos, tres, cuatro.., etc. Posteriormente, y con la finalidad de facilitarles el trabajo, y que los estudiantes focalicen su atención en los elementos que se recogen en este organizador gráfico, escribe en la pizarra estas preguntas:
-¿Cuál es el personaje principal?
-¿Cómo describiríamos al personaje?
-¿Dónde se desarrolla la narración?
-¿Cuál es el problema que se plantea?
-¿Qué sucesos importantes que se dan en la narración?
-¿Cuál es el desenlace?
-¿Cuál sería mi resumen de esta narración?
El docente comienza a leer y, en el transcurso de la lectura, va relacionando tales preguntas con el texto para, por ejemplo, escoger el personaje principal y escribir su nombre en la parte superior de la plantilla. Además, cuando lo crea conveniente, hará un ejercicio de síntesis pidiendo la colaboración de los alumnos, indicando con dos palabras cómo se podría describir a dicho personaje, tres para resumir cómo es el lugar en donde se desarrolla la narración, cuatro para sintetizar el problema que se plantea, cinco, seis y siete palabras que simplifiquen tres sucesos importantes de la narración, y ocho para recapitular cuál ha sido la solución del problema que la narración plantea.
Una vez completada la plantilla, el contenido de la misma le servirá al docente para plantear un breve resumen personal que contenga sus ideas propias, o aquellas que los alumnos propongan.
2ª Fase
Ahora, los estudiantes en grupos pequeños trabajan la pirámide narrativa con libros elegidos por ellos mismos (inicialmente con textos cortos). El objetivo es doble:
a) Que lleguen a un acuerdo para rellenar el contenido de cada uno de los escalones de la pirámide con el número exacto de palabras que se indican.
b) Que decidan un resumen final, que integre sus aportaciones personales con la representación que resulta del texto base elaborado en la pirámide (ver figura y plantilla).
Andrés Calero
@acalero1
**McLaughing, M. (2009) Guided comprehension in grades 3-8. NewarkDE. International Reading Association

Deja un comentario