Estrategias cognitivas versus estrategias metacognitivas y comprensión lectora

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Pensamiento estratégico y comprensión lectora

Lo que hoy se entiende por comprensión lectora es el producto de la información del texto, y de la actividad cognitiva y metacognitiva del lector, dentro de un contexto cooperativo en el aula.

La distinción entre estrategias cognitivas y metacognitivas es puramente formal. La diferencia esencial entre ellas reside en el motivo de los lectores para utilizarlas: bien para construir significado y retener una información o, alternativamente, para supervisar, controlar y regular el significado que se construye al leer. Así, la estrategia “autopreguntarse” se considera cognitiva si en la lectura de un texto sobre las pirámides de Egipto un estudiante se plantea la pregunta: “¡Hum! Me pregunto cómo fueron capaces los egipcios de construir estas pirámides”. Ese lector tratará de indagar y conocer ese asunto. Del mismo modo, una autopregunta se considera como una estrategia metacognitiva si ese mismo lector leyendo la oración-: “un explorador británico afirma haber encontrado los infiernos perdidos de los faraones”, se autocuestiona ¿qué es eso de “los infiernos perdidos”? y se concentra en lo que significa decidiendo parar la lectura, releer la oración, o continuar leyendo el texto para comprenderla. Asimismo, el conocimiento de la estructura textual de un texto informativo puede ser la consecuencia de un aprendizaje transmitido, pero no usarse dicho conocimiento para planificar aquellas estrategias más idóneas que posibiliten la comprensión de un texto de relación causa/efecto.  Por tanto, esta doble contribución del conocimiento del lector debe representar el objetivo básico de todo programa de instrucción en estrategias de comprensión lectora, fundamentado en la idea de que “las estrategias cognitivas y metacognitivas representan las dos caras de una misma moneda”, la moneda que describe a un lector que es capaz de buscar significado, controlarlo, y regularlo. Lo cognitivo y lo metacognitivo son las dos facetas complementarias del proceso reflexivo a seguir para comprender un texto. De hecho, los buenos lectores llegan a ser conscientes de que poseen herramientas cognitivas que utilizan para conseguir objetivos de comprensión y conocimiento, a la vez que también son capaces de controlar y regular dichas herramientas y ser competentes para tomar decisiones cuando se da una quiebra en la comprensión (ver figura 1).

“Aunque la metacognición se haya estudiado como un constructo separado en

 relación a la cognición, hoy se entiende que no se puede comprender en base a

 tareas cognitivas sin contemplar otros factores de tipo metacognitivo, afectivos y

motivacionales”.

                                                                              (Baker & Carter (2009:375)

De ese modo, las estrategias cognitivas aplicadas a la lectura son aquellas que ayudan a los estudiantes a lograr las metas de su empresa cognitiva, es decir, de la comprensión del texto; mientras que las estrategias metacognitivas les ofrecen información sobre el avance hacia las metas de dicha comprensión.

Durante los años 80-90, en los centros de profesores se invirtió mucho tiempo y dinero para que los profesores utilizásemos estrategias cognitivas, en orden a mejorar la comprensión lectora. Para ello, se abogaba porque los lectores usasen sus ideas previas como conocimiento de enganche con el texto, o se resaltaba la importancia de establecer hipótesis previas sobre el contenido del texto. También se defendía, por ejemplo, que los niños hiciesen conexiones entre lo que leían y lo que pensaban, como elemento de construcción personal de comprensión.

Las editoriales inmediatamente “empaquetaron” el currículo de la enseñanza de la comprensión lectora, y lo convirtieron en libros con colecciones de textos programados, al margen del interés del niño, que incluían una serie de preguntas para generar esas ideas previas, establecer conexiones, etc. Todavía hoy pueden encontrarse en el mercado y en las aulas libros de lectura de este tipo, supuestamente diseñados para incrementar dicha comprensión.

Muchos de esos materiales de lectura que se obliga a comprar a los alumnos son una parodia de diseños metodológicos de la enseñanza de la comprensión lectora, y pronto son convertidos en las aulas en las típicas “fichas de lectura” aburridas y carentes de significatividad. Éstas, básicamente les imposibilitan cognitivamente para llevar a cabo en el aula un debate reflexivo y estratégico de la comprensión del texto y, sobre todo, les impide un aprendizaje explícito del qué, cómo y por qué del uso de estrategias de desarrollo de la comprensión lectora. En otras palabras, acudir a esos libros supone limitar las capacidades del lector para enfrentarse a una tarea de tipo cognitivo y metacognitivo, como es la lectura. En muchos casos, en las aulas estos libros siguen siendo un recurso para mantener ocupados a los alumnos.

Sin embargo, todo plan de instrucción en estrategias de comprensión lectora debe perseguir que los lectores sean capaces de poner en juego esas herramientas de conocimiento, para adquirir destrezas de pensamiento que les permiten planificar, supervisar, controlar y regular su comprensión, reflexionando sobre aquello que hacen, o han hecho para comprender, a través de la misma actividad cognitiva durante la resolución de problemas de comprensión. Esto genera que sepan que su comprensión mejorará:

a) Si toman la decisión de controlar y regular el  significado que van construyendo cuando, por ejemplo, se dicen a sí mismo “tengo que releer esta parte que no entiendo”

b) O bien si deciden leer más despacio y detenidamente determinados fragmentos del texto para controlar la comprensión

c) O si buscan datos en el propio texto que les clarifiquen más el significado

d) O, si al mismo tiempo que detectan fallos de comprensión, se autopreguntan con la intención de reparar el significado perdido: “¿he releído o avanzado en la lectura para encontrar pistas del significado de esta palabra que desconozco?, ¿he relacionado lo que leo con lo que pienso, siento o creo?, ¿hay algo que no entiendo?, ¿me he preguntado qué significa lo que he leído?, ¿lo estoy comprendiendo?” (estrategias metacognitivas).

Andrés Calero

Baker, L. & Carter. L. (2009). Metacognitive processes and reading comprehension. En Israel, S.E. & Duffy, G.G. (Eds.) Handbook of Research on Reading Comprehension, 373-388. Routledge. Taylor & Francis.  New York.

Calero, A. (2017). Comprensión lectora. Estrategias que desarrollan lectores autorregulados. Madrid.

@acalero1

5 comments for “Estrategias cognitivas versus estrategias metacognitivas y comprensión lectora

  1. Alejandra Villarroel
    14 diciembre, 2013 at 04:38

    Excelente de verdad de mucha ayuda !!! Gracias.

    • acalero1
      14 diciembre, 2013 at 13:07

      El conocimiento, cuanto más se comparte, más ideas genera. Gracias a ti Alejandra.

  2. Daisy
    30 enero, 2014 at 14:53

    Excelente, una catapulta para seguir animando el arte del leer

    • acalero1
      1 febrero, 2014 at 00:46

      !Gracias Daisy! Saludos.
      A. Calero

  3. pagueyano
    26 agosto, 2014 at 04:57

    excelente información

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