¿Se lee a los niños en voz alta en la escuela y en el medio familiar?

Monasterio de Samos (Lugo)

Monasterio de Samos (Lugo)

En una visita reciente desde El Bierzo al Monasterio de Samos en Lugo, cuyo hermoso Claustro está presidido por la figura del benedictino padre Feijoo, me detuve a revisar las reglas de esta orden monacal escritas a principios del siglo VI. Se ocupó San Benito en su redacción, entre otras cosas, de cuestiones domésticas de la vida de los monjes tales como los hábitos, la alimentación, la bebida y la lectura en voz alta durante la comida.

Lector semanero. Regla Benedictina

Lector semanero. Regla Benedictina

El “lector semanero” al que alude el capítulo XXXVIII es descrito con una metáfora, la del “lector que edifica a los oyentes“, a los monjes que escuchan su lectura: “no lean por orden los monjes, sino los que edifiquen a los oyentes”. Esta metáfora benedictina del “lector que edifica recoge, en esencia, la misión de los maestros y padres para desvelar a los niños qué es leer y cómo leer en voz alta en la escuela y en el medio familiar; es decir, cómo enseñarles a construir su competencia lectora durante toda la escolaridad obligatoria. 

Las palabras que los niños oyen, y el sentido de la lectura en voz alta en la escuela?

Si el hormigón es el material que soporta los cimientos de una casa, las palabras que los niños oyen suponen la base sobre la que construir su futura capacidad lectora. Pero solo existen dos formas complementarias y eficientes para que el cerebro humano procese, construya palabras y cree los cimientos de una lectura competente: bien reconociéndolas visualmente, o escuchándolas de otros. Teniendo en cuenta que los alumnos tardan unos 6 años en reconocer a través de sus ojos las palabras de un texto escrito, el mejor modo para prepararlos a adquirir o “edificar” palabras, no sólo en edades tempranas, sino también durante toda la escolaridad obligatoria, es oyéndolas a través de la lectura en voz alta de un lector experto, de un “lector semanero” que les ayude a familiarizarse con ellas, a cómo leerlas, a descubrirlas posteriormente cuando se enfrenten a los textos escritos y, en terminología benedictina, a poder “edificar” su significado posteriormente, todo un auténtico enfoque cognitivo del desarrollo de la capacidad lectora.

Decimos “durante toda la escolaridad obligatoria”, porque no debemos olvidar que las dos destrezas más importantes de la competencia lectora como son la comprensión oral y la comprensión escrita,que evolutivamente caminan separadas desde edades tempranas, llegan a converger hacia el final del segundo año de la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Por tanto, leer en voz alta a los estudiantes debe convertirse en una actividad sostenida durante esos años escolares, porque facilita el que esos mensajes sonoros de palabras conocidas y desconocidas que reciben en sus oídos de la voz de su profesor o sus padres, se constituyan en auténticos cimientos de conocimiento de su futura y particular arquitectura lectora, y de su capacidad de aprendizaje general.

Sin embargo, los datos que nos aporta la investigación muestran que en los centros escolares y en las familias no se suele leer a los niños suficientemente, siendo que esta tarea es esencial para la creación de lectores competentes. Por ejemplo, en los primeros estadios de enseñanza de la lectura en la escuela, se suele exigir al alumnado con casi exclusividad una competencia decodificadora de las “palabras escritas”, acompañada con actividades rutinarias de papel y lápiz que a veces tienen más una rentabilidad ocupacional que de aprendizaje real. Todo ello, acompañado con la exigencia añadida a los alumnos de que lleven a cabo una lectura correcta, sin que se haya llevado a cabo una actividad esencial para el aprendizaje de la lectura, como es el modelado previo del docente de la “idea”, del “sentido” de una lectura fluida, estratégica y comprensiva, que solo puede justificarse a través de la lectura en voz alta de un lector experto. Si eso no ocurre, y esas prácticas terminan siendo rutinarias, aburridas y poco placenteras como a veces así suele ocurrir, los estudiantes acabarán por rechazarlas.

Felipe Garrido (1999) escribe al respecto: “En la formación de lectores, ninguna otra actividad es tan estimulante, tan fructífera y tan contagiosa como escuchar a un lector experto y entusiasta, que se deja llevar por el placer de la lectura que realiza. Leamos juntos. Leamos con quienes no leen. Allí se aprende con el ejemplo cómo se toma el libro, cómo se pasan las páginas, cómo se da sentido a la lectura con las pausas, los silencios, las inflexiones de voz. Cómo, sobre todas las cosas, para leer un texto lo primero y lo más importante que hay  que hacer es comprenderlo” (p.42).

¿Qué se sugiere desde la investigación para que, en el contexto escolar y en el familiar, los niños encuentren modelos de lectura experta y motivadora que promuevan en ellos el aprendizaje y el gusto por leer?

Una institución científica de prestigio internacional, como la Comisión de Lectura del Departamento de Educación en Estados Unidos, analizó en 1985 durante 2 años una amplia muestra de miles de estudios realizados durante el último cuarto del siglo XX, en relación al desarrollo lectoescritor de los niños y, entre otras conclusiones, acordó que “la actividad más importante para desarrollar la competencia lectora, tanto en el medio escolar como en el hogar, es leer en voz alta a los estudiantes. Se trata de una práctica que debe continuarse a lo largo de la escolaridad obligatoria”. Es importante resaltar en dicha conclusión la expresión “la actividad más importante”, dado que se llama la atención hacia la idea de que la lectura en voz alta hecha a los niños, sobre todo de edades tempranas, tiene de hecho un valor y una transcendencia mayor para su desarrollo lector que otras actividades clásicas y comunes en la escuela, como son el trabajo de rellenado de “fichas” u hojas de trabajo repetitivas, las lecturas programadas, las preguntas de evaluación que las acompañan, o las pruebas de fluidez lectora basadas en el cronómetro. Además, y como cita Trelease (2013), es una de las estrategias de enseñanza de la lectura más barata y más simple, tan simple que no es necesario tener ningún título universitario para llevarla a cabo (p. 4).

©lecturaenvozalta.blogspot.com

Sin embargo, y tal como ya hemos señalado, a pesar de estas recomendaciones, leer a los alumnos es una actividad  escasa en las aulas que, en su caso, generalmente se realiza con el alumnado de los cursos bajos de Educación Primaria (1º y 2º curso), siendo que se trata de una de las prácticas escolares que más gusta a los estudiantes de toda la etapa educativa. Ciertamente, ejerce en ellos un poder de atracción instantánea y puede suponer para el profesorado un instrumento excelente de desarrollo lector y cognitivo de sus estudiantes. De hecho, la situación que normalmente puede observarse en el aula, cuando el maestro u otro lector experto comienza a leer en voz alta, es lo más parecido a cuando los niños dirigen su atención a los anuncios de la televisión: dejan la actividad que están realizando, y escuchan atentamente el discurrir fluido de palabras de su profesor; sobre todo cuando éste les desvela aquellas estrategias que él mismo está utilizando para comprender lo que lee, creando imágenes, autopreguntándose sobre el contenido de la lectura que está realizando, o estableciendo conexiones e inferencias a partir del texto. Ese momento es visto por los estudiantes como atrayente, entretenido y ameno, y les aparta de las muchas tareas rutinarias de papel y lápiz que se suelen realizar en la clase.

No obstante, aun tratándose de una de las prácticas pedagógicas de lectura más recomendables e importantes para el desarrollo lector en  Educación Primaria, bastantes docentes y padres aún se preguntan por el sentido y los beneficios académicos de leerles a sus alumnos.

En general, aquellos estudiantes a los que se les lee regularmente adquieren un vocabulario más amplio, mejoran su conciencia fonológica y las destrezas estratégicas de comprensión lectora que el docente modela frente a ellos, son alumnos cuyo nivel de comprensión lectora es más alto, y además suelen estar más motivados por leer que aquellos otros que no tienen la posibilidad de verse inmersos en este tipo de actividades. Más concretamente, leer en voz alta a los niños desde edades tempranas es una herramienta óptima para su desarrollo emocional y cognitivo. De ese modo:

  • Se les condiciona a asociar lectura con una situación grata, amena, significativa y atractiva.
  • Se reafirma en ellos el deseo de leer.
  • Se les desvela el sentido de una lectura experta, para que la aprecien y aprendan a realizarla.
  • Aprenden nuevas estructuras lingüísticas y a poner en juego estrategias cognitivas y metacognitivas que mejoran su nivel de vocabulario y su comprensión oral y escrita.
  • Con el uso de textos informativos, logran entender su específico lenguaje y cómo están organizados, además de adquirir un bagaje de conocimientos previos útiles para su futuro aprendizaje escolar.  

A. Calero

TWITTER@acalero1

 

Garrido, F. (1999) El buen lector se hace, no nace. Reflexiones sobre la lectura y la formación de lectores. México

Trelease, J. (2013). The Read-Aloud Handbook. Penguin Books.New York.

 

6 comments for “¿Se lee a los niños en voz alta en la escuela y en el medio familiar?

  1. 24 junio, 2014 at 13:03

    Se lee poco a los niños en la ESO?. Yo diría que no se lee casi nada. El fomento de la lectura, ha derivado (por lo menos en mi centro) en media hora de lectura silenciosa, no seleccionada. Tengo 55 años y me sigue fascinando que me lean y des de luego que me hablen. Tanto “fomentar la autonomía” está pervertiendo muchas prácticas docentes.

    • acalero1
      26 junio, 2014 at 20:49

      En efecto Elvira, la lectura en voz alta es una tarea escolar que, tristemente, no se suele llevar a cabo en los centros escolares, sobre todo en Educación Primaria. Y, sin embargo, es en esta etapa en donde habría que modelar y afianzar el placer por leer y el aprendizaje de destrezas (estrategias) de comprensión lectora.
      En un país en donde escasean las prácticas de aprendizaje basadas en la investigación, cuestionarse cuál es la utilidad de lo se hace en la famosa “hora de lectura”…-como dices “silenciosa”, sería algo necesario e imprescindible para poder “hablar en voz alta” sobre uno de los problemas que tenemos en torno al aprendizaje de la comprensión lectora.

  2. Deny
    26 junio, 2014 at 02:38

    !Muchísimas gracias por sus aportes! He puesto en práctica la lectura en voz alta en mis estudiantes y puedo notar el entusiasmo de ellos…cuando se me ha olvidado llevar la novela que les leo me reclaman. Hay que hacer que los niños disfruten, que nos vean a nosotros emocionados por la lectura y los contagiaremos.

    • acalero1
      26 junio, 2014 at 20:36

      Gracias Deny por tu comentario. Saludos cordiales
      A. Calero

  3. júlia miralles
    1 julio, 2014 at 18:06

    Supongo que conoces la obra “Comme un roman” de Daniel Pennac, si no es así te recomiendo su lectura, te vas a sentir muy reconfortado. Excelente iniciativa.

    • acalero1
      2 julio, 2014 at 12:06

      Gracias Júlia,
      Es una de mis lectura preferidas. Debería ser obligatoria colocar en los rincones de lectura de las aulas los 10 derechos del lector.
      A. Calero

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