Freire, su pedagogía de la pregunta y el desarrollo de la comprensión lectora

 

No enseñes a tu hijo a leer, enséñale a cuestionar lo que lee

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No me hago preguntas sobre lo que estoy leyendo, porque no estoy acostumbrada

En una encuesta reciente planteamos a alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria, entre otras, las siguientes preguntas:

  1. ¿Quién suele hacer las preguntas de comprensión lectora?
  2. ¿Acostumbras a hacerte preguntas a ti mismo acerca de lo que estás leyendo, para intentar comprender el texto? ¿Por qué?

Del análisis de datos, se concluye que para el 100% del alumnado las preguntas las hacía el docente, o se elegían de entre las que el libro proponía; y que bastantes estudiantes no se planteaban a sí mismo preguntas sobre lo que leían, porque no estaban acostumbrados (ver figura 1).

Figura 1. ¿Me hago preguntas para comprender el texto?

Figura 1. ¿Me hago preguntas para comprender el texto?.

Es un lugar común en muchas de nuestras aulas de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria el hecho de que sean los docentes quienes planteen preguntas a los estudiantes para que éstos busquen el sentido al texto que leen, como parte del trabajo de desarrollo de la comprensión lectora. Sin embargo, el que sean los estudiantes quienes las propongan, es algo poco usual.

De esta dramática situación, uno tiene que concluir que los procedimientos tradicionales de enseñanza de la comprensión lectora han adormecido, han anestesiado esa capacidad innata de muchos alumnos para inquirir, con la que llegan a la escuela. Sin duda, se han creado generaciones de lectores expertos en responder a las preguntas del profesor, casi en exclusividad sobre información literal del texto, o a aquellas otras de idéntica índole que les planteaban los libros de lectura. De ahí que muchos de ellos hayan asumido que el objetivo de la lectura era memorizar, y responder a preguntas sobre lo que leían.

Sin embargo, tal como planteó Freire con su “pedagogía de la pregunta”, la aptitud para autopreguntarnos es una destreza que abre la posibilidad al conocimiento a quien la posee, y es susceptible de ser enseñada a los lectores. Tristemente, esa enseñanza sistemática solo se da en algunos centros de élite, que buscan que el alumnado aporte a la tarea lectora procesos de pensamiento estratégico para comprender el texto, buscando así un alto nivel de implicación en su desarrollo como lectores.
En este sentido, posibilitar que los estudiantes aprendan a plantearse a sí mismo preguntas sobre lo que están leyendo, abre amplias posibilidades a la comprensión del significado que el texto les propone, y representa una de las destrezas de pensamiento cognitivo y metacognitivo que más contribuye al proceso de regulación de la comprensión. Autocuestionarnos a nosotros mismos mientras leemos, estimula en nuestra arquitectura cognitiva procesos superiores de pensamiento y comprensión, que originan un conocimiento más profundo del texto.

Un lector competente es aquel que antes, durante y después de la lectura, es capaz de autopreguntarse para incrementar la comprensión del texto que lee.

Antes de comenzar la lectura, el uso de esta estrategia permite establecer un propósito, un motivo para leer, y una oportunidad de precisar o delimitar aquello que quieren aprender para poder así interactuar con el texto.

Durante la lectura, cuando falla la comprensión, la utilización de esta estrategia es fundamental para restaurarla, para recuperarla; pudiendo así el lector regular su comprensión, encontrando aquellas respuestas que le den al texto la consistencia necesaria, en términos de su significado parcial o global.

Del mismo modo, autocuestionarse al final de la lectura es una estrategia al servicio del estudiante para autoevaluar la coherencia y la consistencia entre su propósito de lectura, sus predicciones acerca del significado del texto que iba a leer, y la comprensión global que ha sido capaz de construir.

En definitiva, aquellos lectores que se hacen preguntas cuando leen están controlando y regulando la comprensión, y mejorando su capacidad general de aprendizaje. Por tanto, una de las vías para movilizar las destrezas de planificación, supervisión y control del significado es que los lectores aprendan a formular preguntas sobre lo que van a leer, están leyendo, o han leído.

1. Dimensión cognitiva y metacognitiva de la estrategia “Nos hacemos preguntas”

Sabemos que un lector competente es aquel que es capaz de utilizar recursos cognitivos y metacognitivos (Calero, 2012) al servicio de la comprensión del texto, a través de una especie de diálogo interior consigo mismo, con el texto y con el autor, reflexionando para entender lo que está leyendo (dimensión cognitiva) y sobre cómo está leyendo y reparando, en su caso, la comprensión perdida (dimensión metacognitiva).

En términos generales, se trata de un diálogo personal que caracteriza al lector competente, que utiliza su capacidad de control ejecutivo sobre la comprensión, y que esencialmente se nutre de autopreguntas, que contribuyen a la definición de una doble dimensión del proceso de comprensión lectora. (Ver ejemplos en la figura 2):

  • Dimensión cognitiva (Nos hacemos preguntas para comprender). Las autopreguntas nos las planteamos para buscar sentido al texto que leemos.
  • Dimensión metacognitiva (Nos hacemos preguntas para pensar si estamos comprendiendo, y cómo comprendemos). En este proceso de diálogo personal las autopreguntas ayudan al lector en la toma de decisiones para pensar si comprende, y para mejorar el significado que ha obtenido del texto.
Figura 2. Nos hacemos preguntas

Figura 2. Nos hacemos preguntas

Más concretamente, las autopreguntas de carácter cognitivo enseñan y habitúan al estudiante a predecir, identificar, explicar, analizar, sintetizar y obtener conclusiones, para comprender el texto. Los lectores se las plantean para cuestionarse sobre el texto que leen y elaborar así una representación textual del mismo, para elaborar inferencias que pueden construir, y opiniones y juicios que pueden extraer del texto, con el objetivo de organizar semánticamente la coherencia de las proposiciones incluidas en él.

Por otra parte, las autopreguntas de índole metacognitivo, ejercitan y preparan al lector para controlar, supervisar y autoevaluar la comprensión que ha obtenido al leer el texto (ver figura 3 y 4 para ejemplos concretos)

 

Figura 3. Para qué autocuestionarse

Figura 3. Para qué autocuestionarse

Figura 3. Ejemplos de preguntas

Figura 4. Ejemplos de preguntas

En próximas entradas abordaremos estrategias prácticas de enseñanza directa de esta destreza de comprensión lectora.

Andrés Calero

@acalero1

-Calero, A. (2012) Cómo mejorar la comprensión lectora. Estrategias para lograr lectores competentes. Wolters Kluwer. Madrid.

 

15 comments for “Freire, su pedagogía de la pregunta y el desarrollo de la comprensión lectora

  1. Tere Méndez
    9 junio, 2013 at 14:50

    He ido construyendo mi saber como maestra de español de niños pequeños a través de las personas, que como usted, comparten su experiencia.
    Mil gracias,

    • acalero1
      9 junio, 2013 at 15:40

      !Hola Tere! Un placer poder aportar información a tu labor de profesora. Siempre he tenido claro que, como docentes, la ruta profesional que atravesamos se enriquece construyendo conocimiento mediante aprendizaje personal y compartido.

      No dudes que este blog puedes utilizarlo para reflexionar sobre tu experiencia.
      !Seguimos en contacto!

      Saludos
      A. Calero

  2. Alvaro del Carmen Rodriguez Akle
    21 julio, 2013 at 20:23

    Desde esta manera de orientar o mediar para que nuestros alumnos comprendan a traves de la pregunta critica, autocuestinadora, de manera sencilla, se puede adoptar para organizar la escuela dialogante, interestriucturante, emancipadora que se convierta en una sintesis dialectica, por que aprehendemos de las escuelas hetero y autoestructurante, pero construimos alternativas pensadas en la cognicio, metacoignicion, para el desarrollo integral del ser humanao

    • acalero1
      23 julio, 2013 at 16:12

      Gracias Álvaro por tu comentario! Saludos cordiales. A. Calero

  3. kepacasalector
    8 agosto, 2013 at 16:45

    Excelente entrada, Andrés, como la mayoría de las que incluyes en tu blog del que aprendo mucho cada semana. He enlazado esta entrada -y otras cuantas tuyas- en mi Scoop.it “Lectura Bibliotecas LIJ” que te invito a visitar para lo cual tan solo tienes que registrarte en el sistema. Enhorabuena por tu magnífico trabajo.

    • acalero1
      8 agosto, 2013 at 22:31

      Gracias Kepa. Saludos!

  4. kepacasalector
    8 agosto, 2013 at 16:47

    Perdón, el enlace de mi soop.it es http://www.scoop.it/t/casa-del-lector

  5. volveraempezar
    14 octubre, 2013 at 22:11

    EXCELENTE APORTE PARA LOS DOCENTES! MUY BUENAS ESTRATEGIAS Y A LA VEZ PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRAS PRÁCTICAS DOCENTES. GRACIAS!

    • acalero1
      15 octubre, 2013 at 15:59

      Saludos, y un placer pensar que son de interés las entradas del blog.
      A.Calero

  6. 25 octubre, 2013 at 04:36

    Me gustó mucho el contenido del blog en general, me ayudó mucho con mi propuesta de innovación.
    :D Y sobre todo, me deja pensando ¿Qué estamos haciendo para propiciar experiencias agradables hacia la lectura?

    Gracias y Saludos!!

    • acalero1
      25 octubre, 2013 at 13:52

      Gracias a ti!

  7. 25 octubre, 2013 at 13:06

    muy buen artículo para reflexionar sobre las prácticas y estrategias docentes.
    Grazas!!

    • acalero1
      25 octubre, 2013 at 13:51

      Gracias Celia!

  8. Yola
    12 noviembre, 2013 at 22:06

    YOLA
    muy interesante la informacion, para reconsiderarla en las practicas docentes

    gracias

    Y

    • acalero1
      13 noviembre, 2013 at 00:03

      Gracias por tu comentario. Un placer pensar que te es útil.
      Andrés

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